Dr. Martín Carreras
Director del Hospital Posadas
Saladillo
Con copia al Dr.
Asociado Dr. Néstor Salazar
Estimado Dr. Carreras:
Es un hermoso
hospital el que Ud. dirige. Una buena infraestructura, abierta y alegre.
Buenas instalaciones y un entorno agradable. Eso es lo que vemos
los simples mortales, los que alejados del ejercicio de la medicina vamos en
busca de ayuda para nuestros males.
Pero no completa
el alcance de nuestros sueños, no al menos de los míos. Yo sueño con un pueblo
donde el hospital público sea la elección de los ciudadanos. Donde el hospital
público sea por obligación el lugar al que acuden los funcionarios como forma
de asegurar al ciudadano de a pié que se preocuparán por la calidad de la
atención para todos por ser la atención obligada para ellos.
Y porque sueño
cosas que es posible que Ud. comparta quiero acercarle mi visión sobre el
hospital público provincial de Saladillo, en particular sobre dos cuestiones
que me preocupan como usuario.
En primer lugar me
gustaría que el servicio de atención médica funcionara otorgando los turnos por
teléfono o internet, y si lo que preocupa es que la gente concurra bastaría
conque personal del hospital confirmara la asistencia el día anterior e
intercalara los turnos en espera en caso de que no concurran pacientes a sus
citas.
En un país como
argentina en el que casi todos tienen teléfonos celulares (o en todo caso sus
parientes próximos) no tiene ningún sentido que la gente deba concurrir a las 6
de la mañana a retirar un número. Es tan absurdo que confirmé tres veces
esta información antes de animarme a escribir esta carta. Sentía temor de que
la información me la estuviera dando alguien con ganas de perjudicar su
gestión.
En segundo lugar
me informaron que solamente daban 6 turnos por médico por día. Me pareció
muy raro. Considerando un promedio de media hora por paciente estamos hablando
de 3 horas de atención. Ud. sabrá, claro está, si es razonable o si los
médicos están utilizando el resto de las horas de trabajo en tareas internas.
A mi, como simple ciudadano, me indica simplemente que es necesario que
se preste servicio más cantidad de horas para evitar la expulsión de los
pacientes al sistema privado de salud. La lógica indica que hay tres sistemas
disuasorios asociados para no concurrir al hospital: la necesidad de
concurrir muy temprano a buscar un número (turno), la posibilidad de no conseguirlo
por la poca cantidad de turnos que se otorgan por día y en tercer lugar la
incertidumbre sobre la posibilidad de lograrlo en las próximas semanas. No es
el hospital que quiero para mi país. No
es la atención que quiero para mi ni para mi gente. No es la atención que
Ud. querría para su familia. Estoy
segura.
Sé que los médicos
no tienen ingresos acordes a su formación. No creo que el camino elegido
sea retacear el servicio, sino que pienso que es un problema de organización y
en todo caso falta de profesionales dedicados a la salud pública, y tal vez,
solo tal vez, el hartazgo de algunos que con su esfuerzo cubren la falta de
esfuerzos de otros. Confío en tal sentido en su capacidad para evitar que
las iniquidades internas se transformen
en una iniquidad hacia los que más necesitan la atención pública. No
acepto que una contratación profesional incluya un máximo de horas distinto al
que corresponde porque estas cosas terminan consolidando un sistema moral en el
que todo vale.
Me duele
enormemente llamar por teléfono y que me digan que hay solo seis turnos para
atención psiquiátrica, o para el otorrinonaringólogo dos días a la semana.
Puedo seguir enumerando, pero Ud. tendrá el cronograma. Otros
servicios tienen otra lógica. No comprendo la diferencia y no quiero
comprender lo que no es sensato. Si bastan 6 turnos por favor, deben
administrarlos telefónicamente. Pero igual no entiendo como 12
turnos semanales pueden bastar para una población de 30.000 habitantes
cuando los consultorios privados están repletos de personas pagando sus visitas
un promedio de $150.
El otro tema que
me llamó la atención es la guardia. Me gustaría que hubiera algún tipo de
indicación para la espera. Al menos números. Algo elemental.
Y en cuanto a la atención en si misma observo gran diversidad en la calidad de
la atención profesional. No entiendo como no llevan estadísticas de
enfermedades para organizar la guardia (es fácil advertirlo porque el libro de
visitas es muy elemental) y para organizar las derivaciones y una posible
estadística epidemiológica. No entiendo
cómo el paciente no firma su asistencia ¿Cómo puede saber Ud. quién concurre y
por qué? y no entiendo como no firman los pacientes autorizando el cobro
a la obra social. Es para preocuparse porque no hay modo de asegurar que
no se repitan visitas inexistentes o que no se registren asistencia que deben
cobrarse. Y finalmente no entiendo cómo no den las recetas en formularios
de la obra social, obligando a los pacientes a pagar el remedio completo o
concurrir a su médico a pedirla. Creo que la guardia debiera ser más
prolija en la atención tanto médica como administrativa, porque es la primer
trinchera de la atención, ya no preventiva, pero si la primer trinchera.
Tiene Ud. la
suerte de administrar un hermoso hospital al que concurren médicos que son
nuestros conciudadanos, muchos amigos, excelentes personas. Tiene Ud. la suerte de que muchos de los
servicios sean respetados y agradecidos.
Yo elegiría el hospital una y mil veces.
Una mejor organización administrativa y
horaria es la que merecen los médicos para ejercer la medicina que estudiaron.
La que minimiza el daño y pone primero a los pacientes. Pienso a
veces en los millones de personas que pagan el 21% del valor de sus alimentos
para asegurar carreras universitarias a los hijos de los otros y pienso que dar
a cambio educación y salud para todos es
elemental.
Esta carta en
principio pensaba remitirla a los diarios locales. Me pareció que era más
lógico en primer lugar plantearle a Ud. mis inquietudes y ponerme a su
disposición si es factible colaborar de cualquier modo.
Creo que los hombres básicamente comparten los
valores de igualdad y solidaridad. El problema es que la búsqueda exagerada
del éxito individual como fin existencial hace necesario recordar que aún siendo buenos,
controlados somos mejores.
Esperando que su
éxito, el de su gestión, se refleje pronto en la asignación de turnos, cantidad
de turnos y en la guardia, y que más tarde el buen éxito del plan SAMO se
refleje en aparatología y residencias mejor pagas, saludo atentamente.
Andrea Mirassou
DNI 14437708
Te. 02344-15403192
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