martes, 20 de septiembre de 2016

Esperas de hospital

Dr. Martín Carreras
Director del Hospital Posadas
Saladillo

Con copia al Dr. Asociado Dr. Néstor Salazar

Estimado Dr. Carreras: 

Es un hermoso hospital el que Ud. dirige.  Una buena infraestructura, abierta y alegre.  Buenas instalaciones y un entorno agradable.  Eso es lo que vemos los simples mortales, los que alejados del ejercicio de la medicina vamos en busca de ayuda para nuestros males.

Pero no completa el alcance de nuestros sueños, no al menos de los míos. Yo sueño con un pueblo donde el hospital público sea la elección de los ciudadanos. Donde el hospital público sea por obligación el lugar al que acuden los funcionarios como forma de asegurar al ciudadano de a pié que se preocuparán por la calidad de la atención para todos por ser la atención obligada para ellos.

Y porque sueño cosas que es posible que Ud. comparta quiero acercarle mi visión sobre el hospital público provincial de Saladillo, en particular sobre dos cuestiones que me preocupan como usuario. 

En primer lugar me gustaría que el servicio de atención médica funcionara otorgando los turnos por teléfono o internet, y si lo que preocupa es que la gente concurra bastaría conque personal del hospital confirmara la asistencia el día anterior e intercalara los turnos en espera en caso de que no concurran pacientes a sus citas. 

En un país como argentina en el que casi todos tienen teléfonos celulares (o en todo caso sus parientes próximos) no tiene ningún sentido que la gente deba concurrir a las 6 de la mañana a retirar un número.  Es tan absurdo que confirmé tres veces esta información antes de animarme a escribir esta carta. Sentía temor de que la información me la estuviera dando alguien con ganas de perjudicar su gestión. 

En segundo lugar me informaron que solamente daban 6 turnos por médico por día.  Me pareció muy raro. Considerando un promedio de media hora por paciente estamos hablando de 3 horas de atención.  Ud. sabrá, claro está, si es razonable o si los médicos están utilizando el resto de las horas de trabajo en tareas internas.  A mi, como simple ciudadano, me indica simplemente que es necesario que se preste servicio más cantidad de horas para evitar la expulsión de los pacientes al sistema privado de salud.  La lógica indica que hay tres sistemas disuasorios asociados para no concurrir al hospital: la  necesidad de concurrir muy temprano a buscar un número (turno),  la posibilidad de no conseguirlo por la poca cantidad de turnos que se otorgan por día y en tercer lugar la incertidumbre sobre la posibilidad de lograrlo en las próximas semanas. No es el hospital que quiero para mi país.   No es la atención que quiero para mi ni para mi gente.  No es la atención que Ud. querría para su familia.  Estoy segura.

Sé que los médicos no tienen ingresos acordes a su formación.  No creo que el camino elegido sea retacear el servicio, sino que pienso que es un problema de organización y en todo caso falta de profesionales dedicados a la salud pública, y tal vez, solo tal vez, el hartazgo de algunos que con su esfuerzo cubren la falta de esfuerzos de otros.  Confío en tal sentido en su capacidad para evitar que las iniquidades internas se  transformen en una iniquidad hacia los que más necesitan la atención pública.  No acepto que una contratación profesional incluya un máximo de horas distinto al que corresponde porque estas cosas terminan consolidando un sistema moral en el que todo vale.

Me duele enormemente llamar por teléfono y que me digan que hay solo seis turnos para atención psiquiátrica, o para el otorrinonaringólogo dos días a la semana.  Puedo seguir enumerando, pero Ud. tendrá el cronograma.  Otros servicios tienen otra lógica.  No comprendo la diferencia y no quiero comprender lo que no es sensato. Si bastan 6 turnos por favor, deben administrarlos telefónicamente.  Pero igual no entiendo como 12  turnos semanales pueden bastar para una población de 30.000 habitantes cuando los consultorios privados están repletos de personas pagando sus visitas un promedio de $150.

El otro tema que me llamó la atención es la guardia.  Me gustaría que hubiera algún tipo de indicación para la espera.  Al menos números.  Algo elemental.   Y en cuanto a la atención en si misma observo gran diversidad en la calidad de la atención profesional.  No entiendo como no llevan estadísticas de enfermedades para organizar la guardia (es fácil advertirlo porque el libro de visitas es muy elemental) y para organizar las derivaciones y una posible estadística epidemiológica.  No entiendo cómo el paciente no firma su asistencia ¿Cómo puede saber Ud. quién concurre y por qué? y  no entiendo como no firman los pacientes autorizando el cobro a la obra social.  Es para preocuparse porque no hay modo de asegurar que no se repitan visitas inexistentes o que no se registren asistencia que deben cobrarse.  Y finalmente no entiendo cómo no den las recetas en formularios de la obra social, obligando a los pacientes a pagar el remedio completo o concurrir a su médico a pedirla.  Creo que la guardia debiera ser más prolija en la atención tanto médica como administrativa, porque es la primer trinchera de la atención, ya no preventiva, pero si la primer trinchera. 

Tiene Ud. la suerte de administrar un hermoso hospital al que concurren médicos que son nuestros conciudadanos, muchos amigos, excelentes personas.  Tiene Ud. la suerte de que muchos de los servicios sean respetados y agradecidos.   Yo elegiría el hospital una y mil veces. 

  Una mejor organización administrativa y horaria es la que merecen los médicos para ejercer la medicina que estudiaron.  La que minimiza el daño y pone primero a los pacientes.  Pienso a veces en los millones de personas que pagan el 21% del valor de sus alimentos para asegurar carreras universitarias a los hijos de los otros y pienso que dar a cambio  educación y salud para todos es elemental.  

Esta carta en principio pensaba remitirla a los diarios locales.  Me pareció que era más lógico en primer lugar plantearle a Ud. mis inquietudes y ponerme a su disposición si es factible colaborar de cualquier modo.

 Creo que los hombres básicamente comparten los valores de igualdad y solidaridad.  El problema es que la búsqueda exagerada del éxito individual como fin existencial  hace necesario recordar que aún siendo buenos, controlados somos mejores.

Esperando que su éxito, el de su gestión, se refleje pronto en la asignación de turnos, cantidad de turnos y en la guardia, y que más tarde el buen éxito del plan SAMO se refleje en aparatología y residencias mejor pagas, saludo atentamente.  



Andrea Mirassou
DNI 14437708
Te. 02344-15403192



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